Veintiuno de Mayo

Te veré en unos años, lo se
esta en mi destino, como estuvo en el tuyo
Claro que han pasado mucho tiempo ya
y hoy le maldigo al cielo esta fecha.



XVII

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

algo sobre la muerte del mayor Sabines

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